lunes, 1 de junio de 2015

Despedida.

Hoy me he acordado del tiempo en el que solía escribir aquí todos mis sentimientos, todo lo que pienso y siento. Y, joder, qué bien sienta. 
Sé que ha pasado mucho tiempo, y en todos estos años mi vida ha dado un giro de 360 grados. 
Solía escribir sobre el desamor, del daño que la vida me había hecho, y sobre cómo podía intentar superarlo todo. Escribía sobre mí, pero lo malo de mí. Así que, empecemos por lo bueno que me ha pasado en este tiempo. 
Hace 25 meses que encontré al mejor hombre que la vida me podría haber dado, es precioso, por dentro y por fuera, me llena en todos los sentidos y de todas las formas posibles y de las que él se inventa. Nunca supe que se podía ser tan feliz y querer tanto a una persona, y él ha superado todas mis expectativas. No sé qué más contaros de él, porque usaría las palabras más bonitas que existen para describirle, así que he llegado a la conclusión de que habría que inventar toneladas de palabras mejores que puedan definirle como se merece. Es lo mejor que me ha pasado en la vida, y, lo mejor de todo, es que 25 meses después todavía me tiemblan las piernas cuando voy a verle. Y eso dice mucho de nuestra relación. 
Mi gato se fue a hacerle compañía a mi padre el año pasado. Para que el destino nos trajese a Ziro, mi perro. Mi pequeño bebé.
Mi madre sigue en su linea, es el pilar de la familia y tendría que darle las gracias todos los días por crear la familia que tengo y de la que no me podría sentir más orgullosa. 
Mi hermano se marchó de casa para empezar una vida nueva con su novia, ahora le veo una vez por semana y ya no nos quedamos hasta las tantas por la noche jugando a videojuegos ni hablando de nuestros problemas. Pero le tengo y sigue siendo mi mejor amigo, con eso me basta. Porque me traerá sobrinos que serán igual de maravillosos que él, estoy segura.
He perdido decenas de amigos estos años, y me ha ayudado a darme cuenta de los que de verdad quieren estar conmigo. Así que es una ganancia en lugar de una pérdida. 
Me he inyectado tinta en la piel para recordarme cientos de cosas que no quiero olvidar. Para mí, tatuarme es como una terapia. 
He tenido más altibajos de los que quiero admitir y aunque no pase una buena temporada, siempre voy a tener a alguien que esté dispuesto a levantarme. 
Así que cuando creáis que la vida no puede ser peor, espero que os acordéis de mí, de lo deprimida que estaba con todo y la desilusión que tenía siempre por todo. Soy una persona nueva, soy feliz y quiero que todos lo seáis. Cuando penséis que no hay salida, la hay. Siempre hay una salida, puede que esa salida tenga nombre y apellidos, y con un brillo propio tan grande que te hará brillar a ti también. Y todo será mejor de lo que jamás habrías imaginado en tus mejores sueños.
Cuando menos lo esperéis, llegará. 
THE END (?

miércoles, 6 de febrero de 2013

El nombre del viento.

Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades.
La primera es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.
La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que <<el tiempo todo lo cura>> es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta.
La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad.
La última puerta es la de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Music is what I am. Everything else is what I do.

Nunca he pedido más de lo he que sabía que no podía tener. Me he conformado con poco la mayoría de mi vida, rascando pequeños trozos de muchas cosas. Nunca le he pedido más a personas que sabía que no podían ni sabían darlo. Y por eso estoy así ahora, las cosas grandes me encontraron hace unos años y ahora lo poco con lo que me conformé una vez, se queda corto para mi. ¿Su nombre? La música. En ella encontré la felicidad que no me daban las personas. A ella, a los grupos y a los cantantes, les debo mi vida.
No pido que la gente lo entienda, sólo quiero hacer saber al mundo que si sigo aquí, es por esas personas que han cambiado mi vida a mejor a través de unas letras, unas melodías, unas voces... Ellos me dieron la fuerza que me faltaba. El sentido que necesitaba de la vida. Mi vida es la música.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Como un alcohólico en tratamiento.

El día en el que sus ojos se clavaron directamente en los míos, fue como si el mundo entero se parase. El momento en el que rocé sus labios, cuando entraron en contacto con los míos, supe que podría volverme adicta a ellos. Y eso fue lo que sucedió, me volví adicta a él. Como un yonki desesperado por un par de rayas. Pero llegó el momento en el que se marchó, sin dar explicaciones. Simplemente decidió que era el momento de salir de mi vida. Lo que él no sabía era que yo estaba enganchada a él y no tenía la fuerza suficiente para separarme de él. Tampoco quería hacerlo. Pero tuve que ser fuerte y sigo teniendo que serlo.
El cielo se volvió gris, los días cada vez se hacían más y más largos y lo único que hacía era cerrar los ojos, echarme en la cama con las luces apagadas y la música saliendo por los auriculares llenando mis oídos. Alta. Muy alta. La tenue luz que entraba por la ventana me avisaba del anochecer. Y así pasaba cada día durante semanas, sumiéndome en letras tristes de canciones con historias que con él ya no iba a ser capaz de vivir. Hasta que caía completamente dormida.
Aun sabiendo que él ya no estaba, esperaba despertarme rodeada por sus brazos con su aliento en mi nuca. Y ahora lo único que me queda es el olor de su colonia impregnada en mi almohada, un sitio desocupado en mi cama y un vacío enorme en mi vida.
Supongo que es el Otoño, que a todos nos vuelve ligeramente tiernos. Así que, por el momento, me dedicaré a seguir echándole de menos.

martes, 23 de octubre de 2012

Éramos todo.


Éramos pura magia. Éramos conexión. Éramos sonrisas que nadie entendía. Y que nadie podría haber evitado, claro. Éramos tardes de risas, cosquillas y algún que otro "te quiero" que nunca tuvimos la maldita valentía de decirnos. Éramos miradas llenas de complicidad. Éramos algo tan difícil de explicar que tú jamás supiste comprenderlo del todo. Éramos la risa más libre que he escuchado. Éramos un "perdóname" de esos que no decíamos después de cada pelea. Y es que éramos capaces de enfadarnos por cualquier cosa y olvidarlo como si no hubiera pasado nada a los cinco minutos. Sólo porque necesitábamos volver a sentir el cariño del otro. ¿Sabes cuál es el problema? Que esto es lo que éramos. Pretérito. Pasado. Y el pasado es algo que, por definición, no vuelve. Por mucho que cierre los ojos con fuerza cada noche, esperando que al abrirlos me despeine el remolino de tu pelo. Ya no sé quien tuvo la culpa de los dos, aunque tal vez los dos fuimos culpables. Pero todos lo dicen, todos se extrañan al ver que hemos perdido aquella complicidad, al notar que solo somos dos extraños que se esquivan para evitar que duelan los recuerdos. 

sábado, 13 de octubre de 2012

Maybe I should let you go.

La verdad es que el simple hecho de volver a verte, después de todo lo que hemos pasado juntos, me descoloca por completo. 
Porque verte fingiendo que somos dos extraños, me duele. Y mucho. 
Porque es difícil olvidar a alguien con quien te olvidabas de todo. 

miércoles, 10 de octubre de 2012