lunes, 19 de marzo de 2012

Welcome to my life.

Llego a mi casa después de una noche de desenfreno, una en la que tú ya no estás. Me deslizo entre mis sábanas y me tapo hasta el cuello. Entonces es cuando decido poner la música, bajita, tan solo un rato. Y Pierre Bouvier rompe el silencio de la habitación cantando las frases de You suck at love "We started off incredible, connection undeniable. I swear I thought you were the one forever but your love was like a loaded gun. You shot me down like everyone cause everyone's replaceable when you're just so incapable of getting past skin deep. Guess what, another game over. I got burned but you're the real loser. I don't know why I've wasted my time with you. You're bad news, a history repeater."
Cierro los ojos intentando que no me duelas o pensando en cuando será el día en el que ya no me duela recordarte. Me he perdido en el sabor de los besos de extraños esperando que, de alguna manera, consiga alejarte un poco más. Aunque cuando lo pienso bien, me parece demasiado absurdo. Tanto que hay veces que dude de mi propia capacidad de pensar con claridad. Pero claro, con varias copas de más, todos pensamos de manera equivocada.

martes, 13 de marzo de 2012

Trapped in a world where everyone hates me.

Estos últimos días tengo demasiadas cosas que decir y no me salen las palabras. Será por eso que he estado tanto tiempo sin pasar por aquí. Porque tengo tanto que decir, que no se como decirlo. Ahora mismo, solo voy a decir una cosa. 
"I was bleeding, stopped believing, could have died. This song saved my life"
The music saved my life.

lunes, 27 de febrero de 2012

MISERY

Atravieso la puerta de mi habitación, la cierro y tiro la mochila al suelo. Conecto el iPod a los altavoces y The Maine escupe las palabras de Misery a través de ellos. Me tumbo en la cama, coloco mis brazos detrás de mi cuello y cierro los ojos. Febrero sabe a Enero pero con los días más largos. Son tiempos de desesperación, en los que no sabes qué hacer para arreglar como te sientes. Que eres un lastre para el mundo. Muevo mi mano derecha hasta alcanzar las lágrimas que han soltado mis ojos pero en el último momento dejo que conozcan las facciones de mi cara. Y entonces la voz de John O'Callaghan alcanza mis oídos "Looking for misery but she found me, lying naked on the floor" Tiempos de desesperación. Sí, ella me ha encontrado. 

lunes, 20 de febrero de 2012

Why am i so afraid to lose you when you are not even mine?

Buenos días, mundo. ¿Me haces un regalo hoy? Me gustaría levantarme de la cama y encontrarme una rosa. Roja no. Blanca. Pura. Para escribir en ella como si fuese una página nueva. Una rosa dejada por alguien que piensa en mi y a quien todavia no conozco. Lo sé. Un contrasentido. Pero me haría sonreir. La cogería y me la llevaría al instituto. La dejaría apoyada en el pupitre, sin más, sin decir nada. (...) La dejaría alli toda la mañana. Después, a última hora, arrancaría uno a uno los pétalos y, con un rotulador azul, escribiría letra a letra, una sola en cada pétalo, la frase de aquella canción tan bonita: "Entre los obstáculos del corazón hay un principio de alegría que me gustaría merecer...", y después tiraría los pétalos por la ventana. El viento se los llevaría. Podía ser que alguien los encontrase. Que volviese a ponerlas en orden. Que leyese la frase. Y que me viniese a buscar. Él quizá. Ya. Pero ¿Quién es él?.

martes, 14 de febrero de 2012

I shouldn't lie tonight, so the next few words are true.

Recuerdo cuando estábamos los dos sobre el césped, en aquel parque, un caluroso día de verano, yo mirándote y tu sentado encima de mi, mirándome a los ojos. Yo respirando tu aliento cada vez que hablabas, tú alimentándote de mi mirada llena de palabras. Yo agarrada a tu cuello y tu apoyando las manos sobre la hierba. Y entonces, todo oscureció. Ni un beso más, ni una palabra más. Los días se llenaron de silencios en los que se dijo todo, porque no había nada que decir, nada que explicar, nada que llenase el vacío que nos dejó el amor al marcharse. El 14 de Febrero se convirtió en un día más y París perdió todo su significado. A partir de ahí, me llené de alcohol, de besos sin amor y de noches sin calor, sin tu calor.
Quizás el alcohol no sea la respuesta, pero a veces ayuda a que me olvide de la pregunta. A la mañana siguiente ataca acompañado de un terrible dolor de cabeza, resaca. Y me doy cuenta de que tú eres la respuesta a todas las preguntas. Pero por la noche se me vuelve a olvidar la pregunta y tú ya no existes. Solo un ratito, hasta la mañana siguiente. Cuando vuelves para darme cuenta de que sigues siendo la respuesta. Un bucle. Donde no existes y otras te recuerdo demasiado, donde a veces te olvido y otras que creo que no sé seguir sin ti.