Me quedé dormida al lado de mi teléfono, esperando que se iluminara y tu nombre apareciese en medio de mi fondo de pantalla de la ciudad de Manchester. Nunca llamaste. Y aun sigo esperando que tu número aparezca y me alegre la el día, la semana, el año, e incluso me atrevería a decir mi existencia. Porque, ¿Sabes qué? Aun echo de menos tu voz.
Mi estrategia es que un día cualquiera, ni sé cómo ni sé con qué pretexto, por fin me necesites.
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